Daza Cacao Premium






ORIGEN DEL CHOCOLATE
DAZA CACAO PREMIUM



El sabor exquisito, sofisticado y único del chocolate DAZA CACAO PREMIUM tiene una explicación: la calidad de su materia prima, que es el más fino cacao de aroma que se puede encontrar en la región de Arauca, en Colombia.

Las mazorcas de tres finas variedades de cacao araucano, las que son cultivadas con amor y esmero por cientos de familias campesinas cacaocultoras, son beneficiadas y combinadas en procesos naturales de fermentado y secado.

A lo anterior sigue un exigente proceso de selección final, control de calidad y análisis por parte de organismos técnicos regionales. Finalmente, el cacao es cuidadosamente procesado en la planta chocolatera más moderna del departamento, donde se realiza su descascarillado, molido, conchado, refinado y atemperado.

Lo anterior da origen a barras de chocolate que se envasan en esa misma planta para luego ser llevadas a los paladares de clientes en todo el mundo, en particular aquellos que prefieren los productos naturales, saludables, de fino sabor, sin agregados, conservantes ni preservantes.

Los chocolates 100% fino cacao araucano de DAZA CACAO PREMIUM han sido reconocidos por sus clientes en Colombia y alrededor del mundo.

HISTORIA DEL CACAO EN EL MUNDO

Bajo la nomenclatura científica, el cacao recibe el nombre de Theobroma cacao, que quiere decir “alimento de los dioses”. Hoy es uno de los principales cultivos comerciales en países tropicales: los granos que provienen de las “mazorcas”, como se conoce a los frutos del árbol del cacao, son materia prima para las industrias chocolatera y cosmética, que usan una gran cantidad de manteca de cacao. El cacao es un árbol frutal propio de la selva tropical más húmeda de Sudamérica. Su origen está en las laderas bajas del este ecuatorial de la Cordillera de los Andes entre Perú, Ecuador y Colombia.

En 1528, el conquistador español Francisco Pizarro encontró cultivos de cacao en la isla de Puma, en la desembocadura del rio Guayas (Ecuador). Posteriormente, el cacao se introdujo en el Brasil (1746) y desde allí, la variedad tipo amelonada fue llevada a África por los expedicionarios portugueses hacia fines del siglo XVIII.

Pero la historia del cacao fino es más azarosa. En el siglo XVI, los conquistadores españoles encontraron cultivos en Centroamérica y en 1525 llevaron las primeras plantas del tipo Criollo a la isla de Trinidad y a las Antillas. Sin embargo, estas plantas serían diezmadas por una enfermedad, lo que obligó a que, en la década de 1760, se introdujera en Trinidad una variedad de cacao rústico tipo Forastero, probablemente llevada desde la cuenca del Orinoco. Esta mezcla dio origen a lo que hoy se conoce como cacao tipo Trinitario.

Es precisamente esta variedad la que es considerada entre las más finas de aroma por la industria chocolatera. Entre 1933 y 1935, el investigador británico Frederick J. Pound seleccionó varios materiales que hoy se conocen como “Imperial Collection Selection” (ICS), los cuales son reconocidos por su sabor Trinitario, cacao con atributos frutales y florales y con sabores de fondo como la melaza, caramelo y pasas. Este material fue distribuido de manera amplia en América formando la base actual del cacao Trinitario.

DAZA CACAO PREMIUM trabaja con las variedades de cacao Trinitario que se producen en el departamento de Arauca, reconocidas entre las de mayor calidad a nivel internacional.

HISTORIA DEL CACAO EN COLOMBIA

La primera exportación de cacao colombiano a Europa data de 1580, con un cargamento proveniente de Cúcuta, Norte de Santander. En el Valle del Cauca, los cultivos surgieron alrededor del año 1600, específicamente en Cartago y entre Puerto Tejada y Buga.

Este cacao Criollo o Caucano era considerado de primera calidad, con mazorcas de color rojo, un suave sabor amargo y gran aroma.

Colombia optó por conservar la calidad de los cacaos finos y de aroma de las variedades Criolla y Trinitaria. De este último tipo, surgido del cruce de Criollos Caribeños con Forasteros Amazónicos, se formaron los subtipos de cacao Angoleta, Cundeamor, Amelonado y Calabacillo.

Esta cantidad de mezclas, unida a la selección de materiales comunes generaron poblaciones con un alto grado de compatibilidad.

A mediados del siglo XX, el Mal de Machete y la enfermedad Escoba de Bruja afectaron los cultivos Criollo y Trinitario finos de los departamentos de Valle y Cauca, acabando con los cultivos de la época.

Posteriormente entre 1960 y 2000, se establecieron en diferentes puntos del país cultivos con semillas hibridas con el fin de afrontar esas enfermedades y la baja productividad. A partir del año 2000, Colombia entró en la etapa de propagación vegetativa y se fomentó el establecimiento de plantaciones comerciales, integrando variedades introducidas y endémicas.

HISTORIA DEL CACAO EN ARAUCA

Se presume que el cacao se introdujo al departamento de Arauca gracias a los Jesuitas entre los años 1672 y 1674. Desde entonces, se ha vinculado fuertemente a la historia de este departamento colombiano. La cacaocultura araucana se vio impulsada en las décadas de 1960 y 1970 por el Instituto Colombiano de la Reforma Agraria (INCORA) y FEDECACAO, que apoyaron el desarrollo productivo sostenible de la economía campesina en el departamento.

Hacia el cambio de siglo, gracias a la labor de la Federación Nacional de Cacaoteros y el Fondo Nacional del Cacao, aumentó progresivamente la productividad de los cultivos, reforzando el impacto social y económico de la actividad. Arauca se convirtió así en un referente de la modernización del cacao dentro del país.

Hoy, Arauca es el tercer departamento que más cacao produce en Colombia y su producción gira en torno a un grano fino especial de sabor y aroma de excelente calidad, lo cual se ratifica con los premios obtenidos en el Salón del Chocolate de París a contar del año 2010, cuyos expertos han calificado el cacao araucano como uno de los más finos del mundo.

El departamento tiene una vocación especial por este cultivo, que es uno de los principales impulsores de la economía local, gran fuente de empleo y en cuyo manejo agronómico las familias son fundamentales, lo que genera arraigo por la tierra y la región.

Cinco de los siete municipios de Arauca tienen vocación cacaotera; entre ellos se encuentra Tame (con 1.616 familias cacaoteras), Saravena (1.300 familias) y Fortul (788 familias). En total, la región suma más de seis mil familias cacaocultoras, que trabajan una superficie de 17 mil hectáreas.

Los cacaocultores de Arauca han avanzado en el desarrollo de cultivos para la generación de ingresos, siendo este un pilar fundamental para la sustitución de cultivos ilícitos: el departamento de Arauca hoy está declarado por el gobierno de Colombia, como zona libre del cultivo de cocaína.

En cambio, sí florece el cacao “Modelo araucano”, que según las investigaciones genéticas integra elementos propios con Trinitarios, todos los cuales se caracterizan por su calidad y nobleza, ambos rasgos definitorios de los productos DAZA CACAO PREMIUM.

DEPARTAMENTO DE ARAUCA

Arauca se sitúa en el extremo nororiental de Colombia, al norte de la Orinoquía colombiana. Su superficie equivale al 2,1% del territorio de Colombia y limita por el Norte con el río Arauca que lo separa de la República de Venezuela. El departamento está dividido en siete municipios: Arauca (la capital), Arauquita, Cravo Norte, Fortul, Puerto Rondón, Saravena y Tame.

El relieve del departamento de Arauca está marcado por la cordillera Oriental, el piedemonte y la llanura aluvial. Una de sus formaciones más destacadas es la Sierra Nevada del Cocuy, de la cual forman parte los cerros de La Plaza, La Piedra, El Diamante, Los Altos, Nievecitas y Los Osos, además de las “cuchillas” (altos) Altamira y El Salitre.

El área de piedemonte está conformada por conos, abanicos aluviales y terrazas de relieve plano a inclinado, cubierta vegetación de sabana y bosque ecuatorial. Y la llanura aluvial, que se extiende desde el piedemonte hasta los límites con Venezuela, el modelada por terrazas y llanuras de desborde cubiertas por vegetación de sabana inundable y bosque de galería en las vegas de los ríos y caños.

La red hidrográfica de Arauca es extensa; todo el sistema fluvial desagua en dirección occidente-oriente hacia el Orinoco, a través de los ríos Arauca, Casanare, Tocoragua, Tame, Cravo Norte, Ele, Lipa, San Miguel y el conjunto Negro-Cinaruco. Además, cuenta con numerosas quebradas, caños y lagunas. Cada año precipitan unos 4 mil milímetros, principalmente entre marzo y noviembre.

La economía de Arauca se basa principalmente la explotación petrolera, la ganadería, la agricultura, los servicios y el comercio. La producción agrícola se destina principalmente a satisfacer la demanda local. Entre los cultivos se destacan el plátano, maíz tradicional, yuca, arroz secano mecanizado, café, caña panelera, fríjol y, por cierto, el cacao.

En cada territorio se mezclan las tradiciones, las historias, las festividades y los recuerdos de una población. Ferias ganaderas y agropecuarias, fiestas patronales, certámenes que exaltan la belleza y el folclor llanero, escenarios que recrean los mitos y leyendas ancestrales, elaboraciones artesanales (como campechanas, chinchorros, sogas, jamugas, cabestros, alpargatas, aperos, pilones y cucharas de totumo) y piezas en madera, típicas de las expresiones artísticas heredadas por generaciones hacen parte de una escena que se define también por la cultura, la rumba, el arte y la diversión.